EXPOSICIÓN: TRAPOS SUCIOS. Cristina Gutiérrez-Meurs

Cristina Gutiérrez-Meurs
TRAPOS SUCIOS
Sala Rekalde
Cristina Gutiérrez-Meurs abre el programa barriek 2019, que presenta una selección de artistas que han disfrutado de las becas de creación artística de la Diputación Foral de Bizkaia.

Así retorna una artista que obtuvo la beca en 2005 y que desde entonces ha continuado trabajando en un proyecto muy personal y comprometido. Con la exposición Trapos sucios interviene el escaparate de Sala Rekalde presentando corbatas bordadas con el nombre de mujeres víctimas de la violencia de género.

¿Cuánto duele una quemadura en el pecho con un cigarro? ¿Cuánto duele que te roben el bebé que has parido? ¿Cuánto duele que le diga a la vecina que estás loca? ¿Cuánto duele que te encierre dentro del armario? ¿Cuánto duele que te amenace con quemar la casa? ¿Cuánto duele el miedo a usar tu voz? ¿Cuánto duele que no te dirija la palabra cuando está contigo? ¿Cuánto duele que te obligue a abrir las piernas por la noche? ¿Cuánto duele vivir sin clítoris? ¿Cuánto duele no saber sumar porque tienes la regla? ¿Cuánto duele que te prohíba mostrar tu cuerpo? ¿Cuánto duele vestir de novia si no conoces al novio? ¿Cuánto duele que sonría mientras dice zorra te vas a enterar? ¿Cuánto duele descubrir el infierno del burdel? ¿Cuánto duele marchar de casa y que te persiga por la calle? ¿Cuánto duele que te castigue por ir al cine con tu amiga? ¿Cuánto duele ganar menos por hacer lo mismo? ¿Cuánto duele esquivar el cajón que te ha lanzado? ¿Cuánto duele que arroje a vuestra pequeña por la ventana? ¿Cuánto duele mirarte en el espejo y no reconocer tu rostro? ¿Cuánto duele que escupa desprecio en tus ojos? ¿Cuánto duele que dibuje en tu piel con un cuchillo? ¿Cuánto duele no saber qué será de los niños porque ya no suspiras?

Eva fue la primera

Cristina Gutiérrez-Meurs

Empiezo por el principio y me remonto a un jueves por la tarde del otoño de 2012. El cartero ya habrá llegado, bajo a recoger las cartas. Al salir del ascensor descubro a una mujer que está leyendo los letreros de los buzones. Tiene el pelo rizado. Conversamos, escuetamente, y me lanza una pregunta que se me clava como un dardo. ¿Sabes si en este edificio hubo alguna vez una clínica de maternidad? Una hebra invisible se enreda bajo mis pies. Me puedo enterar, ofrezco. A cambio, un papel con su número de teléfono. Nos despedimos. Días más tarde, la llamo sin ser consciente del viaje emocional y profesional en el que me embarco. Frente a mi, una madeja, enredada y muy oscura.

Cuatro años más tarde, tras un largo, incómodo, proceso de investigación, publico mi primer libro Lo que no me quisiste contar (2016). Un ensayo novelado sobre la trama de los bebés robados en España y sobre el silencio cómplice que se prolonga hasta nuestros días. Y casi al mismo tiempo, presento una instalación en la que, cordones umbilicales y lazos de cojines que simulan embarazos falsos, lloran y callan. Sigo.

Soy artista, mujer, ciudadana de este siglo y del pasado. Por la mañana le digo agur a mi hijo, con voz de madre, y delante del espejo reparo en la suerte que he tenido. ¿Cómo sería mi vida si al nacer me lo hubiesen arrebatado? Te dan donde más duele, dicen. Y después, te quedas sola porque el entorno, el paisaje que nos rodea, chirría por Sistema. Basta con abrir los ojos y escuchar con atención, cribando las palabras que maquillan el axioma. ¿Violencia contra la mujer por el mero hecho de serlo?

Miro el suelo, el hilo se ha vuelto visible. Es negro como la mina del lápiz con el que dibujo. Con él enhebro la aguja y empiezo a bordar nombres que cantan los medios, mujeres asesinadas por violencia machista. Tantas corbatas. Recibo más de cincuenta y, en unos meses, reniego de que no sean suficientes. Todas no entran en el cesto oficial. ¿Demagogia? Aún así, la noticia semeja una luz de neón, aunque ilumine a medias. ¿Mil mujeres en quince años? Las cuentas no salen porque, al igual que en un almanaque que se viste de luto varias veces cada mes, los patrones, las corbatas, se repiten. Una y otra vez.

LA ARTISTA

Cristina Gutiérrez Meurs (Madrid, 1966), Inicia sus estudios de Bellas Artes en la Facultad de la Universidad del País Vasco (UPV-EHU) y dos años más tarde se traslada a Londres donde obtiene, en 1999, un HNC in Fine Art & Printmaking en Kensington & Chelsea College.En 2005 consigue la Beca de Artes Plásticas de la Diputación Foral de Bizkaia. A lo largo de su trayectoria ha obtenido diferentes premios y menciones (Penagos, Gregorio Prieto y Josep Amat de Dibujo, Ciudad de Orduña de Grabado) y participado en ferias de arte como ARCO, Art Frankfurt o FIG Bilbao, entre otras. Su obra se expone de modo individual y colectivo y forma parte de diferentes colecciones.
Un encuentro fortuito con una víctima de la trama española del robo de bebés la lleva a escribir su primera novela: Lo que no me quisiste contar (EC.O Ediciones Cívicas, 2016). Desde entonces, las palabras han adquirido mayor protagonismo en su trabajo. Acaba de publicar una historia centrada en la violencia contra la mujer: Eva no fue la primera (EC.O Ediciones Cívicas, 2018).

“Una imagen no siempre vale más que mil palabras. Yo he tenido que recurrir a ellas para expresar lo que quería contar. Al final, lo importante es que la herramienta que utilices te permita alcanzar el objetivo”
Inauguración: 08/01/2019
Desde: 08/01/2019
Hasta: 10/03/2019
Horario: 10:00-14:00 / 17:00-20:30
Ubicación: Alameda de Recalde, 30

Fecha

08/01/2019 - 10/03/2019

Horario

08:00 - 18:00

Localización

Sala Rekalde
Categoría
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